Las válvulas de vacío que dieron origen a los ordenadores

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💡 Las válvulas de vacío que dieron origen a los ordenadores

🚀 Antes del transistor y del chip, la informática se apoyaba en válvulas que se quemaban constantemente. Una tecnología frágil, ruidosa y ávida de energía… pero que abrió la era digital.

💻 Cuando pensamos en ordenadores, imaginamos chips con miles de millones de transistores. Pero la primera era de la computación no tenía nada que ver con eso. Su “transistor” era una válvula de vacío: un cilindro de vidrio, caliente como una bombilla, capaz de amplificar y conmutar señales eléctricas. 🟡🔥 Y fue gracias a ellos que nació la informática moderna.

🧮 La época en la que un ordenador ocupaba una habitación.
A finales de los años 40, máquinas como el ENIAC, el Colossus o el EDSAC funcionaban con miles de válvulas de vacío. Literalmente miles:
ENIAC: 17.468 válvulas (https://lnkd.in/dA4mQm8m)
Colossus: 2.400 válvulas (https://lnkd.in/dbWdxvkM)
EDSAC: más de 3.000 válvulas (https://lnkd.in/dK3pD6Kj)

🎯 El resultado era espectacular… y desastroso. Cada pocos minutos, una de esas válvulas fallaba. Era tan habitual que los ingenieros jugaban a adivinar cuál sería la siguiente. Los ordenadores tenían técnicos de guardia las 24 horas para reemplazar las válvulas fundidas, igual que cambiar bombillas fundidas… pero multiplicado por miles. 🛠️💥

⚡ Energía, calor y ruido: así era la informática “prehistórica”
Los primeros ordenadores consumían tanta energía que calentaban edificios enteros. Un ENIAC podía llegar a 150 kW. Las máquinas necesitaban ventiladores gigantes, refrigeración especial y cableado reforzado. Y, aun así, eran milagros tecnológicos para su época: por primera vez, una máquina podía realizar cálculos lógicos a gran velocidad, algo imposible para cualquier mecanismo analógico previo. Era el nacimiento de la computación digital. 🌐✨

🧪 El límite de una tecnología brillante… pero insostenible
Las válvulas de vacío permitieron crear los primeros programas, los primeros algoritmos ejecutados por máquina, la primera criptografía automática y los cimientos de los lenguajes modernos. Pero también arrastraban problemas:
🟥 Se quemaban con facilidad
🟥 Eran enormes
🟥 Consumían demasiada energía
🟥 Eran caras e ineficientes

☀️ El salto no podía venir desde dentro. Tenía que venir desde otra tecnología.

🔧 1947: El transistor cambia el destino del mundo (https://lnkd.in/dJz2UDPw)
Cuando Bardeen, Brattain y Shockley inventaron el transistor en Bell Labs, todo cambió. Un dispositivo diminuto, frío, barato y fiable reemplazó a la válvula de vacío… y abrió el camino a los circuitos integrados, a los microprocesadores y, en última instancia, a los chips modernos.

👉 Sin aquellas frágiles válvulas de vacío, la informática no habría nacido.

👉 Sin los transistores, la humanidad no habría avanzado.

Publicado por Ignacio Mártil de la Plaza

Soy Doctor en Física (1982) y Catedrático de Universidad (2007) en el área de Electrónica. Realizo mi actividad docente e investigadora en la Universidad Complutense de Madrid, de carácter marcadamente experimental, en el campo de la física de los semiconductores. Soy especialista en propiedades eléctricas y ópticas de estos materiales, así como en dispositivos electrónicos y opto-electrónicos basados en ellos, siendo mi principal objetivo en la actualidad el estudio de conceptos avanzados en células solares. Mi trabajo científico se concreta en los siguientes indicadores principales: soy co-autor de más de 160 artículos científicos publicados en revistas de alto impacto de ámbito internacional; he presentado más de 100 Ponencias en congresos internacionales; he participado y participo, como Investigador Principal o como miembro del equipo investigador, en 25 proyectos de investigación financiados con fondos públicos en concurrencia competitiva; he dirigido 7 Tesis Doctorales; finalmente, soy evaluador de publicaciones (“referee”) de 15 revistas científicas internacionales. Fuera del ámbito académico, tengo un blog personal de divulgación científica en el diario Público, (“Un poco de ciencia, por favor”); soy colaborador de El País, OpenMind, El Confidencial, El Periódico de la Energía, etc. En las Redes Sociales, tengo perfiles en Instagram, Twitter, YouTube y Facebook, en este último caso, con más de 775.000 seguidores.

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