Recojo aquí un extracto del contenido del Capítulo 6 de mi libro “El Radar en la historia del siglo XX. Una de las armas decisivas de la Segunda Guerra Mundial”

Formación de bombarderos Lancaster del Mando de Bombardeo. Fue el avión más utilizado en la campaña contra Alemania
El bombardeo de Alemania se produjo con intensidad creciente desde finales de 1939 hasta el final de la guerra. Ese fue el escenario en el que el radar jugó un papel decisivo, hasta el punto de que uno de los autores que ha analizado esto con gran detalle, lo calificó como la “Gran Guerra del Radar”. Alemania, que había dejado de lado el desarrollo de su propio radar, se encontró con la urgencia de emplearlo para la defensa de su territorio y los de los países ocupados.
Gran Bretaña comenzó a intensificar los bombardeos sobre Alemania mediante el uso intensivo de la fuerza del Comando de Bombardeo. Se planteaba uno de los mayores desafíos estratégico-operativos de la Segunda Guerra Mundial: cómo hacerse con el control del aire sobre Europa Occidental y el propio Tercer Reich para destruir su capacidad militar e industrial. No obstante, los británicos primero y los estadounidenses después, tardaron muchos meses en optimizar sus estrategias, hasta que estas se volvieron eficaces.
Mientras el Comando de Bombardero estaba tratando de aprender lo que había que hacer y cómo hacerlo, la Luftwaffe comenzó a evaluar su nuevo papel defensivo de los cielos del Reich. La defensa aérea alemana frente a los bombardeos, tanto diurnos como ‒principalmente‒ nocturnos, se asentaba sobre tres pilares: la alerta temprana, la guía de los cazas nocturnos y la FlaK (Artillería Antiaérea, en lo que sigue, AA). En los tresel radar jugaría un papel central, como veremos.
1. La Línea Kammhuber

Esquema de la Línea Kammhuber, que se extendía desde Dinamarca hasta Suiza. A mediados de 1942, los reflectores de la AA situados en las celdas Himmelbett de la Línea se retiraron a las ciudades, creando grandes zonas dotadas de iluminación antiaérea, marcadas en el mapa en un verde más claro
Tras los primeros meses de ofensiva aérea sobre Alemania, a mediados de 1940, el general Josef Kammhuber organizó un cinturón de estaciones de alerta dotadas del binomio de radares Freya-Würzburg, situadas a distancias entre 50 a 75 km de la costa atlántica. Esa red constaba de unas 750 celdas individuales, denominadas Himmelbett (cama con dosel). La inteligencia británica averiguó quién era el responsable de esta red defensiva y la denominó Línea Kammhuber. La red comenzaba en Dinamarca, seguía a través de los Países Bajos y este de Francia hasta terminar en la frontera de Suiza.
1.1 Las celdas Himmelbet
Cada celda Himmelbett tenía ~50 km de largo y ~20 km de ancho, en algún lugar de cada una había una estación equipada con un radar de alerta temprana Freya, un primer Würzburg para rastrear a un bombardero y un segundo Würzburg para guiar al caza asignado a esa celda. Cada celda disponía de un caza nocturno principal y uno de respaldo, normalmente un Dornier Do 17, un Junkers Ju 88 o un Messerschmitt Bf 110, equipados a su vez con el radar aeroportado Lichtenstein. El protocolo de actuación de este sistema de defensa lo vemos en un punto posterior.
En los primeros tiempos, los bombarderos británicos no volaban en formaciones cerradas debido al peligro de colisión, por lo que pasaban por la Línea Kammhuber casi como si fueran aviones aislados entre sí, lo que era muy adecuado para interceptarlos con el sistema Himmelbett, tanto en el viaje de ida como en el de vuelta a casa, ya que tenían que cruzar la Línea Kammhuber dos veces en cada incursión, lo que aumentaba las probabilidades de ser derribados.
2. Evolución de la Línea Kammhuber
El radar Freya había demostrado la capacidad de detectar aviones a distancias de hasta 100 km, siempre y cuando volaran a suficiente altura. Era el primer eslabón de la alerta temprana y el tiempo demostró que era el mejor equipo de que disponía Alemania para ser utilizado en esta misión. Pero también tenía notables limitaciones: la identificación precisa de la altura y la trayectoria de los objetivos era defectuosa, ya que el Freya solo era preciso en la determinación de la distancia a la que se encontraba el avión hostil. En evoluciones posteriores del equipo, se aumentó el número de dipolos en la antena, estrechándose el haz de barrido, lo que supuso perfeccionar dos aspectos del Freya original: mejorar la resolución angular y concentrar la potencia radiada, aumentando el alcance. Los equipos que incorporaron estas modificaciones se denominaron Wassermann y Mammut, que fueron fabricados por la empresa GEMA (Wasermann a partir de 1940, Mammut a partir de 1942), aunque no incorporaban ningún cambio adicional respecto de la tecnología básica del Freya, las modificaciones se limitaron a aumentar el tamaño de la antena, pero la electrónica permaneció idéntica, así como la frecuencia de trabajo (f = 125 MHz). Wassermann no era más que 8 Freyas colocados uno encima de otro hasta formar una antena de 60 m. de altura y Mammut, algo así como agrupar 16 Freyas, dando lugar a una antena de 30 m. de lado y 10 m. de altura. La siguiente imagen los muestra:

Arriba: Antena del radar Wassermann. Abajo: Antena del radar Mammut. El tamaño físico del conjunto puede apreciarse en comparación con las personas que se encuentran en la base de la antena
Estos equipos formaron el núcleo de la alerta temprana de la Luftwaffe durante toda guerra. Fueron capaces de detectar el inmenso número de aviones que atacaron Alemania durante todo el tiempo que duró la campaña de bombardeo. Las altas torres de las antenas resultaban resistentes a los ataques aéreos y la sala de control del equipo, incluida la electrónica, estaba alojados en un búnker, todo muy similar a la red británica Chain Home.
Una vez resuelto, más o menos, el problema de detectar la llegada de las oleadas de bombarderos británicos a una distancia suficiente como para poder reaccionar, quedaba por resolver el segundo problema: lograr derribarlos, algo que fue más difícil de conseguir. Como ya se ha dicho, el Freya y sus evoluciones posteriores Wassermann y Mammut eran excelentes para detectar a un bombardero situado a una distancia de 100-300 km, pero no daban datos de altura que resultaran útiles a los cazas nocturnos. Si un piloto de caza intentaba derribar un bombardero, tenía que ser guiado a una distancia no superior a unos 200 metros de su objetivo, para que, a partir de ahí, el piloto pudiera verlo incluso en la oscuridad. Aquí entró en juego el segundo de los radares de los que disponía Alemania, que también vimos brevemente en este artículo: el Würzburg, cuyo papel en esta tarea resultó determinante. Telefunken había demostrado en julio de 1939 la capacidad del Würzburg para obtener con buena precisión las coordenadas de un objetivo (distancia, altura y trayectoria) y en octubre de ese mismo año se había empezado a utilizar en conjunción con el Freya.

Radar Würzburg desplegado en la costa del Canal de la Mancha en Francia
En la evolución de la guerra, la defensa aérea alemana necesitaba un medio para que, una vez que los bombarderos británicos habían rebasado la Línea Kammhuber, pudieran seguirles mientras avanzaban a través del territorio del Reich. Las estaciones Himmelbett eran de muy corto alcance y estaban demasiado atareadas con sus propios problemas como para proporcionar esa información. A tal efecto, Siemens construyó un nuevo radar denominado Jagdschloss (pabellón de caza) sobre el mismo patrón básico del Freya, entrando en servicio hacia finales de 1943.

Antena de un radar de defensa aérea alemán Jagdschloss en construcción. Tenía dos antenas, una secundaria (parte superior) y una principal (inferior) con un total de 24 antenas dipolo montados frente a una pantalla reflectante, e irradiaba un estrecho haz vertical en forma de abanico, idéntico al Freya, del que se derivaba
Aunque solo se produjeron alrededor de 80 equipos Jagdschloss, tuvo importancia ya que fue el primer radar alemán que disponía de una pantalla panorámica de presentación de los datos (Plan Position Indicator), que representa la antena del radar en el centro de una pantalla circular, con la distancia desde ella y la altura sobre el suelo dibujadas en círculos concéntricos. A medida que la antena del radar gira, un trazo radial en el PPI barre al unísono con ella alrededor del punto central.
3. Tácticas defensivas alemanas
3.1 Helle Nachtjagd
El papel de control de los cazas nocturnos evolucionó en una serie de tácticas de uso, la primera de las cuales se denominó Helle Nachtjagd (combate nocturno en iluminación). En ella se usaban un radar Freya y un Würzburg en cooperación. El Freya, Wasermann o Mammuth, detectaba al enemigo a gran distancia y proporcionaba a su compañero Würzburg la trayectoria precisa del objetivo, lo que era suficiente para que el Ẅürzburglo localizara y pudiera guiar a los reflectores de la AA; casi al instante, los cañones tenían iluminado el blanco. Cuando el Würzburg se utilizaba para guiar a los cazas nocturnos, debido a su corto alcance, unido a la velocidad de los objetivos, los cazas guiados por él disponían de escasos minutos para efectuar la intercepción. Naturalmente, todo el método fallaba si había nubosidad, algo muy frecuente durante casi todo el año, exceptuados el verano y algunos meses de la primavera.

Helle Nachtjagd Protocolo de uso de los radares Freya y Würzburg en conjunción con los reflectores de la artillería antiaérea y los cazas nocturnos
3.2 Dunkle Nachtjagd
La siguiente táctica, denominada Dunkle Nachtjagd (combate nocturno en oscuridad) requirió la cooperación de un Freya y dos Würzburg, uno para rastrear al bombardero y el otro para guiar a un caza nocturno. El radar encargado de dirigir al caza observaba las posiciones relativas de los dos aviones en una pantalla y guiaba al caza a una distancia lo suficientemente próxima como para que el piloto viera al bombardero. El Würzburg era lo suficientemente preciso como para guiar al caza con buena precisión, papel que cumplió con frecuente éxito, aunque para volverse verdaderamente eficaz se necesitaba a su vez equipar a los cazas interceptores con un equipo radar, el Lichtenstein, cuya génesis y desarrollo describiré en otros artículos.

Dunkle Nachtjagd Protocolo de uso de los radares Freya-Würzburg-Liechtenstein. Fue el método utilizado entre mediados de 1942 y mediados de 1943
Kammhuber reconoció inmediatamente que el alcance del Würzburg, aunque suficiente para dar una respuesta adecuada por parte de la AA, era demasiado corto para avisar a los cazas con la antelación suficiente como para poder guiarlos hasta los objetivos. En Telefunken sugirieron que la forma más rápida de ampliar el alcance era aumentar la antena de 3 m a 7.5 m de diámetro, de una manera muy similar a lo que había hecho GEMA con el Freya, que había aumentado su alcance sin más que aumentar el número de dipolos para hacer los Wassermann y Mammut. El nuevo equipo se denominó Würzburg-Riese (Würzburg gigante). Resultó perfecto para dirigir con antelación y precisión a los cazas nocturnos y entró en producción al comienzo de 1942.

Wurzburg Riese, se puede apreciar el gran tamaño de su antena observando a las personas que hay en la plataforma de soporte del equipo
4. Las mejoras que introdujo el radar Lichtenstein
Los interceptores nocturnos alemanes empezaron a ser equipados con el radar Lichtenstein. En el verano de 1941 había un prototipo volando y en febrero de 1942 los primeros cazas nocturnos estaban ya equipados con este radar.

El primero de los radares Lichtenstein, denominado FuG 202 instalado en un Messerschmitt Bf 110
Junto con la guía suministrada por el sistema Freya-Würzburg, el conjunto Freya-Würzburg-Liechtenstein resultó letal para los bombarderos británicos. El sistema era tan complejo como el de la red británica Chain Home e implicaba a multitud de personas, también en la sala de control, que orbitaba alrededor de una mesa (Seeburg Tisch) donde se presentaba la información de situación de los aviones enemigos:

Arriba: la mesa Seeburg. Abajo: Oficiales trabajando sobre la información mostrada en la mesa
En un próximo artículo veremos cómo evolucionó la defensa aérea alemana a medida que las incursiones aliadas se incrementaron, tanto en frecuencia como en número de aviones, lo que sucedió a partir
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